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25 Aniversario Sacerdotal

PP. Martín Montoya García, J. Francisco Díaz Castañeda, René Pérez Díaz y Enrique Mascorro López, CMFF

25 aniversario

Los Misioneros Claretianos, PP. Martín Montoya García, J. Francisco Díaz Castañeda, René Pérez Díaz y Enrique Mascorro López, CMFF, se reunieron en la Parroquia del Purísimo Corazón de María, Ciudad de México, para entonar una alabanza a Dios por su 25 aniversario sacerdotal. Los acompañaron familiares, miembros de la familia claretiana y un buen número de feligreses amigos. Presidió la  Eucaristía Mons. Jorge Estrada Solórzano, Obispo Auxiliar de la Quinta Vicaría de la Arquidiócesis de México.

…“la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados” (Mc 6, 35 – 56). Partiendo de este texto evangélico, proclamado en la celebración, el P Enrique Mascorro inspiró su homilía. Dirigiéndose a sus compañeros festejados les dijo: “No puedo imaginar la curación de los enfermos, según el Evangelio escuchado, como un acto aislado.

Tocar su manto significaría el principio o la confirmación de una relación de amistad entre Jesús y sus próximos. Jesús toca a los enfermos y se deja tocar por ellos, como en esta ocasión.

También en nuestra cultura mexicana la palabra, el saludo de mano, el abrazo u otro signo expresan la relación de afecto entre personas; con nuestra amistad tocamos y nos dejamos tocar por el otro. En este sentido, nuestra vocación misionera sacerdotal, desde sus inicios, resalta que hemos  tocado el Manto de Jesús. Es decir, hemos vivido con Él esta relación cercana y esto explicaría la perseverancia vocacional, misma que hoy celebramos en su 25 aniversario, acompañados de familiares y amigos. También hoy tocamos su manto para agradecerle y pedirle renueve su gracia para serle fiel, hasta el final de nuestra vida”. 

El P. René Pérez, CMF después del P. Enrique Mascorro, CMF, resaltó la importancia de la familia en la vocación a la vida misionera. La educación recibida de los Papás, acompañada por los hermanos, fundamentan la respuesta al llamado de Dios. Recordó su experiencia: “Siendo casi niños y estando en la mesa, mis dos hermanos y yo, mi madre nos dijo: ¡Qué orgullosa sería si uno de ustedes sirviera al Señor en el sacerdocio! En voz baja y golpeándome con el codo el hermano mayor dijo: hay te hablan René, pero ya sabes que los sacerdotes no se casan.” “Hoy entiendo las palabras de mi madre con un sentido profético. Debo resaltar que el tiempo, las circunstancias y algunas personas cercanas, en mi caso el P. Francisco Díaz, CMF, acompañaron mi respuesta vocacional. Es importante que en la familia se hable de esta vocación para que el Señor siga llamando a los jóvenes. ” 

Después de la Eucaristía pasamos al Centro Clotet a compartir los alimentos. El Hno. Adolfo Villaseñor, CMF auxiliado por maestras de este centro, ambientaron el lugar. Además de la elegancia de las mesas por su manteles coloridos y arreglos flores, colocó  en un muro la frase de Claret: “Enamorense de Jesucristo y del prójimo y lo comprenderán todo y harán muchas cosas más de las que yo he hecho” (Frase escrita en la cripta donde se guardan restos de Claret).

Los PP. Martín Montoya García, J. Francisco Díaz Castañeda y René Pérez Díaz, CMFF, recibieron la unción sacerdotal en la ciudad de Torreón Coah., el 5 de febrero de 1992 por la imposición de manos de Mons. Luis Morales. El P Enrique Mascorro López, CMF, la recibió en la Cd. de Nuevo Laredo Tamps., el 21 de Marzo de 1992 de manos de Mons. Ricardo Watty Urquidi, MSpS.

R. P. Enrique Mascorro, CMF

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