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Los mártires: la sinceridad absoluta a los ideales y la universalidad de su mensaje


Sólo se muere por aquello que se ama

Corazón de María

 

Barbastro, España, 24 de mayo de 2018. 

Corazón de María

Como parte imprescindible del curso de formadores es la peregrinación a Barbastro. Al respecto, les comparto algunas líneas sobre este recinto martirial que es una fuente de espiritualidad misionera para la Congregación. Primeramente, fuimos a Cervera a visitar la universidad que albergó a la comunidad claretiana durante más de 50 años hasta que estalló la guerra civil en 1936. La mayoría de los misioneros tuvieron que partir con destino al martirio. En el Mass Claret, otro lugar martirial, celebramos la eucaristía. No podíamos dejar de visitar el cementerio de Tárrega, en cuya entrada principal hay una placa en memoria del «mártir de la castidad» Hno. Fernando Saperas. Finalmente, llegamos a la comunidad de Barbastro (Huesca) y que ahora es el museo de los 51 beatos mártires. 

Antes de cenar, tuvimos nuestra primera conferencia en la capilla de los mártires. Me llamó la atención la interpretación del Benjamín Elcano, CMF., acerca de la frase del mártir Faustino Pérez, CMF., que «ofrecen sus dolores y angustias en holocausto expiatorio por la nuestra deficiencia», es decir, como un signo de que, tal vez, como Iglesia no supieron testimoniar a un Dios más vivo y cercano a las necesidades del pueblo y de los pobres. Este cruento martirio de más de 6,000 agentes consagrados (obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos), más una cantidad grande de laicos, ha sido un signo doloroso de purificación de la Iglesia en España.

Me parece que, es importante el punto de vista donde uno se ubique para comprender la sangre de los mártires. Para los verdugos (anarquistas), los Misioneros, en cuanto miembros de la Iglesia, son los «enemigos» que había que eliminar. En cambio, para los Misioneros, sus asesinos son los «enemigos» a quienes tienen que perdonar y «agradecer» por el don del martirio. Aun así, el mártir, al igual que Jesús o Mons. Romero, son incómodos para la historia, porque la fidelidad a una causa o ideal, no siempre es comprendido en su totalidad, solamente, queda la admiración profunda de su heroicidad cristiana y su valentía por arriesgar la propia existencia por el bien de los otros, y ésta connotación —la sinceridad absoluta a los ideales—, es aplicable para todo mártir (en sentido amplio, sea cristiano o no) de todas las causas generadoras de vida: la justicia, la paz, la verdad, la igualdad, la fraternidad, la libertad, la solidaridad. 

Corazón de María

Si se pudiese catalogar el martirio de estos hermanos nuestros, desde la perspectiva de los derechos humanos, se puede decir que, son mártires de la libertad religiosa, en cuanto que, proclamaron con su vida la defensa de un derecho humano necesario para la convivencia pacífica. Lamentablemente, este derecho humano, en pleno siglo XXI, en diferentes latitudes del mundo, se sigue siendo violentando y propiciando sufrimiento y muerte. 

Nuestro México, también guarda en su memoria la guerra cristera (1926-1929) que cobró la vida de numerosos cristianos, entre ellos, el mártir Andrés Solá, CMF. Sin embargo, hoy no se muere gritado «¡Viva Cristo Rey!» ni rezando el credo católico, pero si muere violentamente. Desde la óptica creyente, muchas de las víctimas comparten de manera silenciosa el mismo calvario de Jesús crucificado, pues, nuestra fe proclama que Dios está presente en cada ser humano y de manera especial, en los pobres y los más débiles, sean ellos conscientes o no, como es el caso de las familias que viven con dolor el arrebato sanguinario de sus seres queridos. La fuerza agresiva del anti-reino queda constatada de manera específica en Ciudad Juárez con las espeluznes cifras de 12, 798 homicidios (1204 mujeres y 11, 594 (hombres) en una década (2007 a 2017) , sin incluir los homicidios más recientes del 2018.

También, dedicamos un tiempo para estudiar el folleto Mártires Claretianos de Barbastro de Gabriel Campos Villegas. Se puede decir que, «1939 es la culminación de unos amores y de unos odios amasados a lo largo de un siglo de historia de España. Sus efectos desgarraron la carne de muchos ciudadanos» entre esas víctimas se encuentran una gran lista de mártires. Por otra parte, no deja de conmoverme la percepción ingenua de uno de mártires cuando expone en una carta la razón de su traslado de Cervera a Barbastro: «Aquí, en Barbastro, pienso que no son atrevidos ni tan caprichosos: aquí hay ejército y los jefes son muy buenos, por eso me parce que no osarán en molestarnos…» (Agustín Viela, CMF.). Esta aparente seguridad terminó en una paradójica historia, trágica y gloriosa.

Corazón de María

Las palabras de otro de los mártires «Yo no cambiaría la cárcel por el don de hacer milagros; ni el martirio por el apostolado, que era la ilusión de mi vida» (Ramón Illa, CMF.) es una profecía hecha realidad, porque los mártires siguen siendo misioneros universales desde este recinto convertido en santuario-museo y en una lámpara que irradia fuerza misionera. Los mártires son tan universales que ya no necesitan de su «cuerpo-carne» para estar presentes en cualquier sitio en donde se les invoqué o se haga memoria de su honestidad cristiana. Su apostolado universal sigue siendo, precisamente, su testimonio-martirial, signo elocuente de fraternidad universal, de memoria y de perdón. De eso somos testigos, pues, por este museo vemos desfilar peregrinos de todas partes del mundo, que, después, de haber conocido esta historia de coherencia cristiana, quedan interpelados en la hondura de su interioridad. 

Al leer los escritos martiriales escritos queda clara una «obvia» constatación: sólo se muere por aquello que se ama, y nuestros mártires reflejan que vivían apasionadamente enamorados de Dios, y por esa causa, a pesar de sus debilidades, decidieron con «temor y temblor» ser aniquilados violentamente, antes que claudicar en sus ideales

Hno. Sabás Cristóbal García González, CMF.

 

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