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San Antonio María Claret y el sentido apostólico

El P. Claret es misionero en toda ocasión, aprovechando cualquier lugar y circunstancia para evangelizar (Cfr. Aut. 461. 509)

Jóvenes Claretianos

Estamos en el mes de octubre mes de las misiones y cómo no recordar al gran misionero que fue nuestro P. Fundador San Antonio María Claret, no sólo su “sentido”, sino toda su persona dedicada a tan gran empresa.

Ya uno de los “motes” del P. Claret nos da la idea de su celo apostólico: el Apóstol de fuego; además el sentido apostólico lo tenía muy despierto, donde estuviera sentía las ganas de evangelizar, siempre inquieto y urgido por anunciar a nuestro Señor Jesucristo, Él, era su “motor”, su animador, su facilitador, su ejemplo y su todo.

Sin duda, también, el testimonio de los Apóstoles que iban y venían en sus largas jornadas de trabajo misionero, sorteando a sus contrarios: escribas y fariseos y, demás grupos de poder que se oponían a su predicación. Pero, un gran ejemplo en su vida es sin duda San Pablo (Cfr. Aut. 224). Este gran personaje bíblico lo marcará en su labor apostólica. Hoy podríamos decir sanamente que “como que competía” con ellos. Hoy a nosotros nos debe motivar a tiempo y a destiempo. 

El P. Claret es misionero en toda ocasión, aprovechando cualquier lugar y circunstancia para evangelizar (Cfr. Aut. 461. 509), la caridad lo urge y es por eso que predica a todos, sabiendo que lo que anuncia no son palabras al viento sino que caerán en buena tierra. 

Y la tarea continúa ahora en sus hijos… Los Obispos en Aparecida, Brasil nos urgen en esta tarea, haciéndonos el llamado a la misión permanente: “…Está llamada a ser una vida misionera, apasionada por el anuncio de Jesús-verdad del Padre, por lo mismo radicalmente profética, capaz de mostrar a la luz de Cristo las sombras del mundo actual y los senderos de vida nueva” (DA 220) y, el Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium nos insta a evangelizar con alegría: “Recobremos y acrecentemos el fervor, la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas…” (EG 10).

Hoy el mundo nos exige renovarnos y beber (ad fontes) en el mismo pozo del P. Claret, por ello, el XXV Capítulo General nos recuerda: “Somos en la Iglesia y en la sociedad la resonancia de Claret (Cfr. Aut. 686), apasionado ministro del Evangelio a tiempo y a destiempo a través de todos los medios” (MS 42).

Aquí en la comunidad claretiana de León hemos procurado, de acuerdo a nuestra realidad comunitaria, cuatro atenciones: 

  • Atención a la Vida Consagrada.
  • Atención a la Religiosidad Popular manifestada en la devoción a San Judas Tadeo.
  • Atención a la vida sacramental: Ceremonias, Misas y Confesiones.
  • Atención a pequeños grupos apostólicos: catequesis, Biblia y misiones. 

Sin duda, la vida de los Santos nos confrontan para preguntarnos y, de manera especial nuestro Fundador, San Antonio María Claret: 

  • ¿Hoy en día sabes de alguien en nuestra Congregación con tal celo?
  • ¿Y, tú de qué medios te vales para evangelizar?
  • ¿Y, cuánto tiempo de tu día dedicas a ésta noble tarea?

 

 

P. Juan Manuel Buzo Sánchez, CMF.

 

 

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