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Trabajo apostólico de los formandos claretianos en Guadalajara (Filosofado)


Mírame. Soy tu hermano.” Que Dios nos ayude a darnos cuenta

Corazón de María

En nuestra casa de formación de aspirantes a la vida religiosa, aquí en Guadalajara, además del estudio y la oración, así como los deberes de casa, actualmente apoyamos en tres apostolados.

Catequesis. Tiene lugar en nuestro templo de San Antonio María Claret, en Ciudad del Sol. Los sábados apoyamos a distintos grupos de niños: a los que están por hacer su Primera Comunión, a los más pequeños que acompañan a sus hermanos grandes, y a los grupos de perseverancia, en los que los muchachos pueden profundizar su conocimiento de Dios antes de la Confirmación. Este apostolado nos ha permitido buscar la manera de hablar de religión a los más pequeños, con formas sencillas, relacionando los temas con la historia y sus propias vidas. En más de una ocasión nos han hecho preguntas que cuestionan nuestro conocimiento, pero al tratar de responderlas, eso nos ayuda para aclarar nuestras ideas y en un futuro saber qué decir a quienes deseen saber más. Es así como esforzándonos por enseñar a los más pequeños, ellos terminan enseñándonos, y nosotros de buen gusto aprendemos de ellos.

Hogares de la Caridad. Ésta es una casa fundada por religiosos de la “Sociedad Siervos de Jesús”, donde albergan niños y muchachos con diferentes problemáticas como microcefalia, hidrocefalia, retraso mental, autismo. Nuestra labor consiste en alimentar de boca a los niños y muchachos, hacer el cambio de pañales y de ropa, así como convivir con ellos, hablándoles o poniéndoles música; pues, a pesar de su situación, entienden y escuchan, y saben cuándo las personas se preocupan por ellos. Es honesto admitir que más de uno de nosotros nos hemos sentido fuera de lugar en este apostolado, disgustados por el olor de las heces, frustrados cuando se niegan a comer, preocupados cuando alguien está enfermo y sumamente tristes cuando alguno de ellos ha muerto. No obstante, más de uno de nosotros también hemos cambiado nuestra manera de ver a estas personas que, postradas de por vida, luchan por seguir adelante. Es así como estos niños y muchachos, en su quietud y silencio, con una sonrisa nos hacen ver que la esperanza está presente en sus miradas; en su no hacer nada, nos enseñan todo, principalmente a valorar al ser humano en sus profundas diferencias y necesidades.

MAMA, A.C. Es una institución muy reconocida aquí en Guadalajara, sus siglas significan: Movimiento de Apoyo a Menores Abandonados, A.C. Aquí dan apoyo a menores en situación de calle y niños trabajadores en la calle. Cuenta con un rancho a puertas abiertas, actualmente cerrado por ciegas políticas del gobierno, donde los niños podían pasar los días y las noches, lejos de la calle en donde por diversos motivos fueron a dar (y a la que actual y tristemente hubieron de regresar). La asociación también cuenta con la Casa del Niño Trabajador. Se trata de un pequeño espacio, en el Centro de Guadalajara, donde brindan servicio de comedor a los niños que trabajan en la calle y a sus padres; igualmente, proporcionan educación a puertas abiertas, en grupos mixtos y multinivel, en los que pueden cursar la primaria niños de seis hasta muchachos de quince años, y la secundaria, desde los trece hasta los diecisiete años. Aquí nuestro apostolado abarca distintas disciplinas: uno apoya en la cocina preparando alimentos; otro aporta sus conocimientos brindando servicio dental; otro más dialoga con los alumnos en sesiones de consultoría filosófica; también apoyamos en los salones como auxiliares de los maestros; vamos a repartir comida, un servicio que la asociación otorga en comedor de calle; jugamos fútbol con los alumnos; y, en general, procuramos ser sus compañeros de vida, por lo menos durante el pequeño tiempo que nos han dado para convivir con ellos.

Participar en un apostolado es un actuar que se hace desde el corazón. Vamos en el mismo camino, acompañando y al mismo tiempo siendo acompañados y transformados por la compañía de ellos, nuestros hermanitos de espíritu: desde quienes lo tienen todo hasta los que no tienen casi nada y los que están por completo postrados. Nuestro aporte es modesto. Sin embargo, una mirada, un saludo, un abrazo, una palabra puede hacer la diferencia en la vida del otro, como en nuestras propias vidas. A veces tan sólo se trata de un recordatorio de que ellos y nosotros existimos y somos importantes para alguien más, de que ninguno sobramos en este mundo.

El apostolado es también un llamado para mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de los rostros que menos vemos y que, en su silencio, nos dicen: “Mírame. Soy tu hermano.” Que Dios nos ayude a darnos cuenta.

Augusto Hernández Frontán

Zapopan, Jalisco, a 24 de enero de 2017

 

Para mayor información de los apostolados, visita las siguientes páginas:

Hogares de la caridad

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MAMA, A.C.

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