Compartir Compartir      
 

CAMPAMENTO DE VERANO 2018

Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza Cd. Juárez

campamento verano 2018El incansable misionero claretiano Carl Quebedeaux de la provincia de Estados Unidos-Canadá, que desde hace más de tres años está prestando su servicio misionero en la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza en Ciudad Juárez ha implementado desde hace un año el “Campamento de Verano para niños y adolescentes”.

Tal pareciera, que para él, el nombre de este proyecto es lo de menos, porque su propuesta surge de una honda preocupación por responder con algo concreto a la situación social que viven los niños y adolescentes en estos momentos en Ciudad Juárez.  

Así, esta propuesta del “Campamento de Verano 2018” va encaminada a niños y adolescentes de siete a doce años, aproximadamente, que viven en los alrededores de la parroquia. Quienes conocen esta parroquia sabrán que está enclavada en las orillas de la ciudad: calles sin pavimentar, pocos recursos y gran movilidad social en cuanto que el 80% de los que habitan ese espacio social urbano trabajan en las maquilas.

Pero eso sí, para el misionero Carl Quebedeaux hay una certeza de fe: Que el Evangelio puede florecer en cualquier contexto socio-cultural por más adverso que parezca. Y aún más, él ha optado en llevar a cabo esta importante propuesta en misión compartida; ha apostado para que quienes acompañen, formen y guíen a  esos niños y adolescentes sean puros jóvenes (hombres y mujeres) entre 16 y 24 años, quienes demuestran con  gestos y acciones concretas su madurez, servicio y entrega por sus propios conciudadanos.  Hay un aspecto en algunos de los jóvenes dirigentes a  remarcar y sobretodo valorar: algunos de ellos alternaban su servicio en el campamento de verano con su trabajo cotidiano de obreros(as) en las maquilas.

Dicho “Campamento de Verano 2018” se llevó a cabo durante todo el mes de julio de lunes a viernes de 9 a.m. a 1 p.m. Es una propuesta de reconfiguración del enramado social que se vive en esas colonias a través de la formación en valores, convivencia fraterna, actividades culturales y lúdicas para niños y adolescentes. Se compartieron los siguientes temas. Primera semana: La familia. Segunda semana: La ecología. Tercera semana: La comunidad. Cuarta semana: Los valores. El número de niños y adolescentes participantes fue aproximadamente de 100. Estos niños y adolescentes mostraban en sus rostros y comentarios la alegría del sentirse acompañados, con muchos sueños, cuidados y seguros, en medio de un contexto diario de vulnerabilidad.

Las herramientas que utilizaban los jóvenes que dirigían este campamento no eran otras que las que pueden proporcionar estas mismas colonias, pero, cabe señalar su servicio, cariño, creatividad y entrega como una gran herramienta y una huella que quedará impresa por muchos años en la vida de estos niños y adolescentes.

Unos grupos sesionaban en las capillas correspondientes de la parroquia, pero uno de los grupos y el más numeroso sesionaba en la casa de una vecina, que amablemente prestó su casa para dichas actividades todo ese mes de julio. Y era en la misma calle donde a niños y adolescentes se les veía jugar, reír, compartir, cantar, soñar… en esas calles que en otros momentos se convierten en espacios muy riesgosos.

Por su parte, el misionero Carl Quebedeaux orientó el cierre o fin de este campamento con una Eucaristía en la cabecera parroquial que congregó a la mayoría de los jóvenes dirigentes y a los niños y adolescentes que participaron de  dicho campamento, misma que denotó un ambiente de gran camaradería. Posteriormente se tuvo un festejo en el que se quebraron algunas piñatas y hubo un ágape.

No podía faltar la evaluación de todo el desarrollo de este campamento, tiempo que el misionero Carl Quebedeaux tomó muy enserio y en el cual la constante fue: “Vale la pena que se continúe con estos campamentos de verano”. Otro aspecto muy positivo fue que sirvió tanto para forjar la vocación de servicio de los mismos jóvenes dirigentes como un espacio de comunidad y formación entre los niños y adolescentes participantes.

Se concluye esta narración con tres expresiones muy significativas: Un niño participante: “Me gustó mucho, pues me sentía acompañado”. Un joven dirigente: “Aprendí mucho de ellos (los niños y adolescentes), vale la pena el esfuerzo de sembrar en ellos valores y esperanzas”. Padre Carl Quebedeaux: “Hay mucha entrega de parte de todos; y con que esto le ayude tan solo a un niño o a una niña en su vida es ya un paso muy significativo”.

Equipo de Apostolado

Copyright © 2013 Misioneros Claretianos de México. Todos los Derechos Reservados
Av. Cuauhtémoc 946, Col. Narvarte, México D.F. 03020 - MÉXICO Comentarios y Sugerencias sobre este Sitio de Internet
Experiencia web     Estop diseño