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El Pacto de Juárez

 

Esta actitud trata de vencer el miedo, como sentimiento paralizante y ponerse en movimiento. Nos presentamos vulnerables, expuestos a la represión y renunciando a la violencia defensiva; pero al mismo tiempo, atacamos la conciencia del agresor, para quitarle aquellas pantallas con las que justifica su agresión. Sicilia tiene palabra fuerte, pues es poeta. Congruente y responsable, su voz ha sido recogida por muchas  otras voces que habían sido acalladas por el temor.…

caravana

Nuestro país padece una insufrible situación de inseguridad.  Ahora se evidencia hasta qué insospechados niveles el crimen organizado se ha incrustado orgánicamente en la sociedad, , corrompiendo las instituciones y degradando la gobernabilidad con la impunidad y complicidades de muchas autoridades. El combate frontal que emprendió este Gobierno provocó pugnas entre los cárteles, con la saña y crueldad propias de un salvajismo primitivo. Esta situación tiene graves consecuencias en la población: más de 40,000 homicidios (muchos de los cuales con signos de terribles torturas), 10,000 desaparecidos, secuestros, “levantados”, narcofosas, descomposición del tejido social, trata de personas, ciudades que se vacían, negocios en quiebra, regiones enteras en las que el Estado deja de gobernar, etc.

Pese a autocensura de la prensa temerosa, la población expresa ya su hastío y exige el cambio de estrategia en este combate. De lo que se trata es pasar de una concepción de “seguridad pública”, con modalidad militarista -abocada a que el Estado recupere el monopolio de la violencia y la indispensable soberanía nacional-, hacia otro enfoque de “seguridad de los ciudadanos”, de modo que el Gobierno priorice la protección civil.    

      Un catalizador de esta inconformidad societaria lo representa el movimiento desencadenado por Javier Sicilia; aunque expresa que no pretende ser su caudillo. Golpeado certeramente por el asesinato de su hijo Juan Francisco, es canal de expresión de numerosas víctimas civiles inocentes caídas en esta “guerra” y que son consideradas, fría e insensiblemente, como simples “daños colaterales”.  Ya poco tiempo antes, algunos caricaturistas, encabezados por Eduardo del Río (“Rius”),  habían difundido un ingenioso logo con el clamor de “No más sangre”. Emerge nuevamente la sociedad civil, o sea, ciudadanos que se organizan espontáneamente, al margen del Gobierno y de sus aparatos, así como de los partidos políticos.

Reiteradamente suelen aparecer movimientos cívicos semejantes, a veces espontáneamente -como fue la movilización inmediatamente después del terremoto de 1989 en la Ciudad de México-, o a veces motivados por alguna personalidad carismática, como las recordadas movilizaciones de Salvador Nava en San Luis Potosí, la de Heberto Castillo, la de Manuel J. Couthier, etc. La sociedad civil, empero, no deja de ser un poco gelatinosa, es decir, “hay de todo” y posee a su interior distintas tendencias ideológicas;  pero pueden unirse en torno a algo que quieren en común. En este caso, son más de 250 organizaciones sociales, aparte de grupos y personas individuales que se han unido en este hartazgo.

      Javier Sicilia es partidario de la No-Violencia Activa, aquella que inspiró a Mahatma Ghandi, a Martín Luther King o a Lanza del Vasto (mentor preferido por el líder). Esta actitud trata de vencer el miedo, como sentimiento paralizante y ponerse en movimiento. Nos presentamos vulnerables, expuestos a la represión y renunciando a la violencia defensiva; pero al mismo tiempo, atacamos la conciencia del agresor, para quitarle aquellas pantallas con las que justifica su agresión. Sicilia tiene palabra fuerte, pues es poeta. Congruente y responsable, su voz ha sido recogida por muchas  otras voces que habían sido acalladas por el temor. El dolor por su “Juanelo” fue inmenso, pero supo convertirlo en el detonador de un estado social compartido, compuesto de rabia e impotencia colectivas, así como del convencimiento que es posible otra forma de afrontar el problema. 

Sicilia es cristiano, y  se inspira en lo dicho por Jesús, cuando declara que son los “no-violentos” (los mansos, según cierta traducción bíblica) y no los violentos, quienes “poseerán la Tierra”. Sabe que hay momentos en los que debe ponerse la mejilla izquierda (no la derecha, que se da con el dorso en señal despectiva, sino la izquierda, expuesta a la bofetada con la palma abierta); de entregar la túnica a quien litigia el manto; la que carga las armas del romano dos kilómetros, y no uno, como tenía “derecho” a coaccionar cualquier soldado romano, justamente para hacer patente la agresión y deslegitimarla.

      Como tantos otros, Sicilia está “hasta la madre” (como dice la expresión popular). Apela en primer lugar, a la conciencia de  los “barones de la droga”, para que tengan una mínima sensibilidad de respetar, como se hacía antes, al menos los “códigos de honor”, sin exacerbar crueldades innecesarias y contraproducentes. También critica, en general a la clase política y a la manera concreta cómo la autoridad está afrontando esta lucha, criminalizando muchas veces a las víctimas mismas, al dar a entender que se trata de delincuentes muertos por sus vínculos con el hampa. Las fuerzas armadas mismas, preparadas para condiciones de guerra, ocasionan muertes de civiles (los habitantes norteños afirman temer más al ejército que a los delincuentes).  Muchos de aquellos millares de asesinados –dice el poeta- lo fueron por tres veces: el homicidio propiamente dicho, su criminalización y las fosas comunes... muchos otros han sufrido atropello en sus derechos civiles o han tenido que enfrentar la indiferencia de algunos funcionarios. Por su insensibilidad e ineficacia, la falta de investigación, la impunidad y la descalificación.

     Atacar la violencia con más violencia es entrar en una espiral de violencia, que engendra siempre más y más. Se precisaba entonces la intervención de otro nuevo sujeto, justamente la “sociedad civil”, para buscar creativamente nuevos caminos. Por supuesto, nadie pide, como se le atribuye al movimiento,  algún inminente regreso del ejército a sus cuarteles (El Estado se estaría dando por derrotado).  Pero exigen que se vaya apuntando hacia ese objetivo, acelerando el paso y dentro de una solución más clara e integral.

    Después de la multitudinaria marcha del 6 de abril, la marcha del 8 de mayo desde Cuernavaca al Zócalo de la Ciudad de México, se organizó la Caravana de la Consolación, recorriendo aquellos lugares emblemáticos de violencia criminal, escuchando compasivo a familiares de las víctimas, para llegar a Ciudad Juárez, el epicentro de la violencia en nuestro país, donde se formalizó un pacto. No hacen crítica meramente destructiva, sino que se proponen ser constructivos. Así, hacen sugerencias concretas y viables, para el advenimiento de un nuevo camino de paz con justicia y dignidad. Exigen esclarecer los hechos, empezando por algunos casos emblemáticos (como el de su propio hijo), y rescatar la memoria (sus nombres en placas en las plazas). Proponen una reforma constitucional en derechos humanos y la protección de los defensores de tales derechos, así como la de los periodistas. Afirman que se mantendrán alerta para impedir que pase una Ley de Seguridad sin haber sido antes discutida y estudiada por la misma sociedad civil, evitando que se conculquen garantías individuales.

      Exigen también, para combatir la corrupción y la impunidad, que se elimine el fuero para los legisladores y funcionarios de los tres órdenes de gobierno, en materia de delitos comunes o de vínculos con el crimen organizado. Exigen que se combata frontalmente el lavado de dinero y que se hagan públicos los nombres más connotados.  Propugnan un enfoque integral de la violencia que atienda mejor a los jóvenes, en estudios y empleo, de modo que se destine a esto en la misma proporción de lo destinado a las fuerzas armadas. Terminan exigiendo mayor democracia participativa, representativa y comunicativa. Demandan un diálogo constructivo con el Gobierno en todos sus niveles y con las distintas fuerzas políticas del país. El movimiento significa un aire refrescante y esperanzador  para salir de esta atroz situación que padecemos.
    

Enrique Marroquín cmf

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