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La Vida Religiosaen el año de la Fe, signo visible del Reino de Dios en el Mundo

En este año de la fe se ofrece una oportunidad a cada consagrada y consagrado para robustecer su fe en el Resucitado y para comprometerse aún más en la misión de la Iglesia.

Mártires

«La fe es la base que sostiene el empeño y esfuerzo del seguimiento de Cristo para todos los bautizados. En este año de la fe se ofrece una oportunidad a cada consagrada y consagrado para robustecer su fe en el Resucitado y para comprometerse aún más en la misión de la Iglesia». En el contexto conclusivo del Año de Fe, del 29 al 31 de octubre de 2013 se efectuó el coloquio teológico del IFFTIM, cuyo tema fue «La Vida Religiosa en el año de la fe, signo visible del Reino de Dios en el mundo». La Vida Religiosa no tiene a Dios como  causa sino como fundamento. No hay que olvidar que cuando profesamos nuestra fe, también nos comprometemos con esa fe. Dicho compromiso nos coloca dentro del proyecto comunitario iniciado por Jesús y que es manifestación intrahistórica del Reino de Dios.

De manera general, se abordaron cuatros aspectos a potenciar y otros retos que la Vida Religiosa debería asumir para que su palabra y acción sean signos visibles del Reino de Dios.

1. Fortalecer la identidad de la vocación religiosa, sobre todo, ser expertos en amistad con lo divino y con los hermanos. 2. Acrecentar la espiritualidad, preguntarnos, ¿en qué creen los religiosos? es muy válido porque en no pocas ocasiones en la Vida Religiosa existe una pérdida de fe, desesperanza o pérdida de sentido de la vocación. Como religiosos hemos sido llamados a tener experiencia de Dios hasta poder expresar como san Pablo, ya no vivo yo es Cristo quien vive en mí. 3. Cuidar la formación. Se constata que por diferentes razones los procesos formativos se acortan, ya sea, porque el trabajo a realizar es demasiado, por tanto, urgen jóvenes que cubran los «huecos vacíos», pero la consecuencia es grave, porque los formandos no logran consolidar la formación inicial. 4. La comunión. A pesar de los conflictos generacionales, de caracteres, competencias, resentimientos, etc., debe buscarse la comunión, sólo así, el anuncio de la Buena Noticia será eficaz y profética en un mundo divido por el odio, el egoísmo, la avaricia, etc. Vida Religiosa

Algunos retos que la Vida Religiosa tendría que asumir hoy son los siguientes.

1. Animar a los religiosos jóvenes para que desarrollen sus capacidades y no sólo se les utilice de manera laboral para «llenar huecos».
2. Reafirmar que la vida sencilla, pobre y menos consumista es signo del Reino de Dios.
3. Romper con actitudes que segregan tanto ad intra como ad extra de la Iglesia.
4. Mayor cercanía con los laicos.
5. Estar ahí donde la vida clama y sumar nuestras voces en los debates públicos, porque ahí es donde se deciden los destinos de los pueblos a los que servimos.
6. Resignificar la Vida Religiosa, sobre todo, hacer de nuestra vida un estilo interesante,  atrayente y provocador para nuestro tiempo.
7. Potenciar la mística y la profecía de la Vida Religiosa y no quedar reducidos a una ONG.

E. Sabás Cristóbal García González, CMF.

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