Compartir Compartir      
 

Encuentro de Formadores Provinciales, Tanzania

Cultivar en los formadores las habilidades necesarias para el acompañamiento espiritual y otras herramientas como la capacidad de diálogo y la comunicación, el conocimiento y vivencia de los votos, el conocimiento y las exigencias de la interculturalidad.

Tanzania

Los Prefectos Provinciales de Formación de los distintos organismos de nuestro Instituto Misionero, convocados por el Prefecto General de Formación, P. Matew Vattamattan CMF, nos reunimos en Dar es Salaam (Tanzania) durante los días 10 al 20 de Agosto del 2012. El objetivo de nuestro encuentro fue: “Promover la formación misionera como un proceso transformador que nos ayude a alcanzar una configuración con Cristo, mediante la interiorización de los valores fundamentales de nuestra vida consagrada”  (HAC 63,1).


Los primeros días los dedicamos para dialogar sobre nuestra identidad misionera en la iglesia. Es primordial, dijimos, que en el proceso de formación, en sus etapas inicial y permanente, nos preocupemos por vivir una real transformación o configuración con Cristo. Dicha transformación será posible sólo desde un encuentro personal y comunitario con Cristo. La lectura y meditación de la Palabra, la celebración de la Eucaristía y la cercanía con los pobres deberán ser claves para nuestra formación misionera.


También dedicamos algunas jornadas para reflexionar sobre la formación y la vivencia de los votos. En el voto de Pobreza insistimos en la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones la doctrina pero, sobre todo, debemos acompañar la experiencia de la entrega generosa de la vida mediante el servicio en comunidad. Debemos insistir que la Pobreza misionera deberá ayudarnos a ser signos del Reino y esto será real si optamos por un estilo de vida sencillo. También expresaremos nuestra pobreza evangélica compartiendo los bienes con la Congregación y con los pobres, cultivando el sentido de responsabilidad en el cuidado de nuestros bienes, inculcando el valor del desprendimiento y del sacrificio desde nuestros trabajos y renuncias diarias.


Al hablar del la Obediencia concluimos que el discernimiento es fundamental para conocer y cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida. Por lo tanto, desde la formación inicial, debemos ofrecer las herramientas y, sobre todo, el acompañamiento que capacite a las nuevas generaciones para un serio discernimiento. La oración, el diálogo y la toma de decisiones en comunidad serán fundamentales para esta tarea.


Para abrazar la Castidad por el Reino, dijimos, es necesario valorarla como un don divino recibido. Desde nuestra responsabilidad formativa nos sentimos llamados a cultivar una educación para la madurez afectiva que incluya la educación sexual. La oración diaria y la autodisciplina deberán ser parte de nuestra dinámica formativa; además, debemos capacitarnos para construir la comunidad mediante relaciones transparentes y profundas.


Después de hablar de los votos tocamos el tema de nuestra vida en comunidad. Ella, reconocimos, constituye el ambiente privilegiado donde nos formamos para la misión. Por tal motivo nos comprometemos a Formar para la Libertad y responsabilidad. Cultivar las Actitudes concretas para la vida comunitaria con aire de familia: sinceridad-transparencia, aceptación-acogida, responsabilidades domésticas, humildad, corrección fraterna, reconciliación, mutuo aprecio, interés y preocupación. Además, educar para solucionar conflictos reconociendo que nuestra vida misionera es cada vez más intercultural y, por lo tanto, desafiante.


Un apartado especial fue el tema de la Formación de los formadores. Reconocemos la urgencia de promover una formación integral de los formadores con el fin de capacitarlos para el acompañamiento de los estudiantes. Nuestros compromisos concretos fueron:


Cultivar en los formadores las habilidades necesarias para el acompañamiento espiritual y otras herramientas como la capacidad de diálogo y la comunicación, el conocimiento y  vivencia de los votos, el conocimiento y las exigencias de la interculturalidad, etc.


Cada organismo elaborará, o actualizará, un Plan de especialización para preparar a los futuros formadores. Durante los últimos años de la formación inicial elegiremos a las personas que manifiesten las cualidades necesarias para este servicio.


Aprovechar las oportunidades que ofrece la Congregación para actualizar a los formadores como el encuentro con Claret, escuela del Corazón de María, las visitas del prefecto general de Formación y otras.


Cada formador deberá ser acompañado por especialistas en las áreas más importantes de su rol. Además, integrará en el proyecto formativo a personas que lo puedan auxiliar y los talleres que lo orienten y capaciten.


CONCLUSIÓN GENERAL
Como formadores, conscientes de la responsabilidad recibida de parte de Dios y de la Congregación, nos comprometemos a promover y cultivar con la misma intensidad la vocación de los hermanos, diáconos y sacerdotes inspirados en la definición de un Hijo del Inmaculado Corazón de María, propuesta por San Antonio María Claret.


P. Enrique Mascorro López, CMF
Prefecto Provincial de Formación, México.

Ver Video
Copyright © 2013 Misioneros Claretianos de México. Todos los Derechos Reservados
Av. Cuauhtémoc 946, Col. Narvarte, México D.F. 03020 - MÉXICO Comentarios y Sugerencias sobre este Sitio de Internet
Experiencia web     Estop diseño